La energía solar fotovoltaica es limpia, abundante y no produce emisiones de CO2. Se obtiene a partir de los rayos solares que llegan a los paneles, compuestos por células fotovoltaicas, responsables de transformar la luz del sol en energía eléctrica útil para nosotros. Esta electricidad se puede utilizar directamente o almacenarla en baterías para cuando sea necesaria y así poder hacer uso de ella, tanto de día como de noche.
España fue el segundo país del mundo en empezar a implementar la energía fotovoltaica, por detrás de Alemania y por delante de EEUU.











